"Una mujer renace desde su caos interior, desde su desierto personal, crece más, que desde su mayor estado de felicidad" (Luna de Paso).

Un desierto es un lugar donde todo lo que hay está condensado, pareciera sin vida a primera vista; las raices de las cosas vivas se aferran a cualquier gotica de agua y las flores como algo curioso, conservan la humedad apareciendo a la primera luz del sol y a la última hora de la tarde.  Por eso es que la vida en el desierto es pequeña y tribial, pero brillante y fuerte; y buena parte de lo que ocurre en el desierto pasa bajo la tierra...como la vida de una mujer cuando esta en caos interior, dura, dolorosa y enraizada en las preocupaciones y las lágrimas...

 Nos sentimos privadas de nuestros privilegios, alienadas con una dolorosa soledad que más que hacernos sentir fuertes pareciera que nos debilita.

Y sin embargo, esos momentos son como el desierto. Para los antiguos, el desierto era un lugar de revelación divina, y lo comparo con nuestra vida en caos porque en esos momentos más duros es donde nos hacemos más fuertes, conocemos más de nosotras, interiorizamos profundamente en nuestra mente preguntandonos,¿Dónde estamos?¿Porqué tenemos tanto miedo?¿A qué es el miedo?¿Cómo hago para reencontrarme y sentirme tranquila?..Y como en el desierto, conservamos nuestra humedad, nuestro poder y cuando menos lo pensamos con un rallito de luz, de fe en nosotras, de instinto de conservación, salimos a flote, aún bajo la tierra, aún como florecillas pequeñas, tribiales, sencillas, pero fuertes y brillantes, porque esa es nuestra esencia como mujeres, descendemos a las más bajas profundidades, pero nuestro espíritu independiente se mezcla con nuestro instinto y aún enraizadas en la tierra, surgimos en una danza de esperanza, que yo llamo encuentro con nuestro yo, independencia.

El bosque en cambio es una de las formas de vida más intensas y misteriosas, enormes follajes, grandes flores de todos los colores, rios, lagos, manantiales. El bosque es la vida de las mujeres cuando andan muy bien las cosas, felices, colmadas, dichosas, pero a veces, llega cualquier oleada de calor que nos quema totalmente como cuando el fuego se prende del bosque y en unas horas, lo deja totalmente destruído...Aún así, podemos renacer; pero prefiero el desierto, he aprendido más de mi vida desértica, dolorosa, solitaria, pequeña y simple en la superficie pero enorme y enracizada bajo la tierra...(Luna de Paso).

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