"Es mejor ser caprichosa, indecisa y que no todo el mundo te quiera, que ser aceptada por todos sintiéndote algo que no eres "(Luna de Paso)

Cada una de nosotras tiene seguramente una historia de infancia que contar, heridas de la niñez, desilusiones, pérdidas, alegrias muy profundas; una madre ausente, poco disponible, despedazada por su propia vida. Que nos inclinó a cuidar más la vida de otros y no tanto a velar por  la nuestra.

Nos sentimos culpables la mayor parte del tiempo, aprendemos a encubrirnos bajo una especie de vana sonrisa, lo que deseamos se va en el quizás de alguna vez, y empezamos de forma deseperada a buscar la vida perfecta, con una carrera, con un buen matrimonio...

A soñar que los hijos vayan a la universidad y desde luego sean muy exitosos, y empezamos a complacer al mundo, a un jefe, a unos hermanos, a un circulo al que pertenecemos, desarrollando un falso yo, y queriendo agradar para ser esa niña buena que nos enseñaron a ser en nuestro hogar...

Porque si somos malas, seremos desgraciadas, y no reconocidas y talvez no amadas ... La verdad es que en el fondo sólo queremos ser queridas, necesitadas, muy aceptadas y algunas veces, simplemente toleradas...

En mi opinión, creo que hay que ser un poco malas, un poco egoístas y pensar que lo más importante es nuestra felicidad interior, que decir que no a lo que realmente no nos gusta es sentirnos liberadas, que no esperar nada de nadie es sentirnos libres, que odiar es a veces bueno porque nos saca nuestros sentimientos más vanos y nos confronta, que tener los ojos hinchados para despertar al otro dia más tranquilas es exorcizar nuestra mente.

No siempre hay que ser la niña querida y de buena sonrisa, a veces ser esa fastidiosa te hace ser tú misma, te hace ser de verdad, sin estar conciliando siempre con los demás para poder agradar.

Simplemente ser quien más te nazca, sin hacer daño a nadie, sin la presionante espera de una compañia, un poquito de estar con uno, un poquito de estar a solas.

La versión de la niña buena es en ocasiones un mujer movida por apariencias que no es feliz, que está en todas partes y con todos, pero no está con ella misma que es con quién finalmente vale la pena estar.  (Luna de Paso)